Wednesday, December 29, 2004

Los Caminos de La Vida

El otro día, mientras viajaba al trabajo, me tocó vivir una experiencia de esas que… bueno. Resulta que me subo al transporte público y ahí iban dos señoras jóvenes. Platicaban sobre sus hijos pequeños y una incluso ya presumía que estaba embarazada. La más grande no pasaba de los 25 años. Por alguna razón, la plática me incomodó enormemente, al grado de tener que asomar mi carota por la ventana del vehículo, 1: para no vomitarme y 2: para tratar de descubrir que es lo que me molestaba de la plática. Y recordé varias cosas que creí que debía olvidar por ser “políticamente incorrectas”. Como por ejemplo, si yo no molesto a nadie cuándo viajo… ¿Por qué he de aceptar amable plática?, si yo no enseño nada indecente en la calle, ¿Por qué he de hacer de cuenta que nada pasa cuándo una mujer guapa amamanta a su bebé y no quedarme viendo a lo que--- a lo que enseña, pues?, ¿Por qué he de soportar mujeres melosas que hablan de “pupis” y de “nicas” y de cambiar pañales y de rozaduras?... en esos momentos de verdad que soy Al Bundy y me gustaría fundar “No Ma’am”. Ahí es donde digo… ¿si yo no he tenido MIS propios hijos, por que he de tolerar a quién cree saber de psicología infantil, nada más por que tiene un hijo por año? Anyway, que esto en realidad no se trata de nada en absoluto, no crean que me amarga no estar casado (ma! ¡Faltaba más, faltaba menos!), que no crean que soy un gruñón que va regañando gente a diestra y siniestra. Pero me molestó mucho y lo tenía que decir. Mmph.

SING IT AGAIN, SAM

Estás a punto de conocer uno de los secretos mejor guardados en la historia. A pesar de ser un “locotor” y hablantín… no puedo expresarme con palabras. Me cuesta un trabajo hacerme entender con palabras. Y lo peor, que, como hablando puedo hacerlo, siempre me desvío del tema cuándo siento que lo verdadero está a punto de ser descubierto. Nunca he sido muy dado a andar gritando mis secretos a los cuatro vientos y mucho menos a que la gente me juzgue por ellos. Por eso, esto que trato de decirte, lo prefiero hacer por escrito que con palabras. Además, las palabras se las lleva el viento, ¿no? Estas líneas, por cierto, llevo casi una semana escribiéndolas por que quisiera que fueran casi perfectas para expresarte lo que siento sin errores, ni de ortografía ni de entendimiento.

Tiene relativamente poco que nos conocemos y mucho más poco que en verdad nos conocemos, que en verdad hablamos de las cosas que nos pueden identificar. Pero, aún así, Maharba, te has vuelto una persona sumamente importante para mí, realmente no puedo dejar de pensar en ti, en extrañarte, en querer estar contigo y nada más contigo. Y es que esas enormes diferencias son las que nos hacen tan iguales. Ir al cine o al café no es igual si faltas tú para acompañarme, para reírte de mis estupideces y contarme tus cosas, mientras escuchas pacientemente las mías. Nunca he tomado tu mano, pero créeme que las ganas no me han faltado. Nunca te he besado pero he fantaseado sobre hacerlo. Tu reacción me lo dice todo. Pero, aquí voy otra vez, no te pido nada fuera del orden… salvo una oportunidad. Sé que no entro en el perfil que tus relaciones anteriores han tenido y que muy probablemente te merezcas algo mejor… pero creo que nunca lo sabremos a menos que me dejes demostrarte de que estoy hecho, que es lo que soy y que quiero ser. Sobre todo que me dejes demostrarte que clase de equipo podemos hacer juntos: tú con tu belleza y tu inteligencia y tu forma de ser y yo con mi… con mi… bueno, con lo que tenga.

Anyway, dirás que qué bien aburro, que parezco disco rayado, que “no” significa “no”, que prefieres que sigamos así. Pero fue un relámpago darme cuenta de lo mucho que pienso en ti, de lo mucho que te extraño, de lo mucho que me haces falta, de lo que siento por vos. Así que, en resumen, Te Quiero Mucho… y espero con ansías el momento de tenerte frente a mí para abrazarte y decirte en persona: “TE QUIERO”.

THE LAST SONG

And so, i called her. Actually, SHE called me, to ask me if i could be a legal witness on her civilian union. I said what y’all know, that I’m going to Morelia, to a course of whatchamacallit administrative. I know she didn’t bought the story but... what am i supposed to say? “I Can’t See You Anymore Because I Love You And It Hurts Me To Death Watching You Get Married With Someone It’s Not Me” when i promised to her i would forget that?, make her uncomfortable by speaking to me, just because she knows every f***ing time i hear her voice, i fall deeper for her? I couldn’t do that to us... and at the same time i know i’m hurting the relationship ‘cause maybe one day she won’t trust me no more. Why is it hard just BEING me?, why can’t i be like my pals, whose bigger complication in life is to find out what they’ll be wearing tomorrow? Once again, I’M SO SORRY, CITLALIC, I’M SORRY I LOVE YOU, I’M SORRY YOU COULDN’T SEE IN ME WHAT I WANTED TO GIVE YOU, I’M SORRY YOU WOULDN’T GIVE THAT FURTHER STEP TO WHAT IT WOULD HAVE MADE US TOGETHER, I’M SORRY I WAS SUCH A COWARD AND STUCK TO THAT STUPIDITY “I’D RATHER BE YOUR FRIEND FOR A THOUSAND YEARS THAN YOUR LOVER FOR FIVE MINUTES”, I’M SORRY I AM THE WAY I AM BUT THAT’S THE WAY IT IS AND EVEN THOUGH I MIGHT CHANGE A THING OR TWO (THOUSAND), I’M JUST THE WAY I’M GONNA ALWAYS BE: IDIOTIC, FUNNY, IRRESPONSIBLE, SAD, ALONE, GRUMPY, MACHO, FEMINISTIC... YOU KNOW ALL THE SIDES IN ME... AND THAT’S WHAT IT HURTS ME THE MOST, ‘CAUSE NO MATTER WHAT YOU SAW IN ME, YOU JUST COULDN’T SEE DEEPER.

I WILL ALWAYS CARRY YOU DEEP INSIDE ME AND I SWEAR THIS IS THE LAST TIME I RUN AWAY FROM YOU. I WILL BE THERE ALWAYS, COME RAIN OR COME SHINE. I JUST NEED TIME; TIME TO GET OVER YOU, TO GET OVER ME, TIME TO DO NOT TRY TO RUN TO YOU WHEN SOMETHING GOOD OR BAD HAPPENS TO ME, TIME TO NOT IMAGINE YOU IN FRONT OF ME, TIME TO LET GO ALL OF THE THINGS I CLING TO THAT REMIND ME SO MUCH OF YOU: YOUR PHOTOS, YOUR LETTERS, YOUR LITTLE PIECES OF PAPER WITH NICE WISHES, THE SONGS THAT YOU USED TO SING, TO ME AND TO YOUR FRIENDS, TIME TO ERASE THE CONNECTION BETWEEN YOUR NAME AND THE PAIN, TIME TO CUT MY LINES FROM YOUR PORT, TIME TO LET GO THE BIRD THAT KEEPS SINGING YOUR NAME, TIME TO GIVE TO HER, THE NEW PERSON IN MY LIFE, ALL THAT’S PILED UP INSIDE ME, DUSTING UP ‘CAUSE YOU DIDN’T WANTED IT. I NEED TIME TO EXPLAIN TO MYSELF THE REASONS WHY TO LET GO OF YOU, TIME TO MARINATE IN MY SORROW AND GRIEF AND THEN SOAKING IN THE JOY OF NO HURTING EVERY SINGLE FUCKING TIME SOMEONE MENTIONS YOU, TIME TO ERADICATE THE PAIN IN MY EYES WHEN I LOOK AT MYSELF IN THE MIRROR AND SEE THE MAN YOU REJECTED, TIME FOR ME, TIME FOR MY FAMILY. TIME TO STOP LOVIN’ YOU AND BE WHAT YOU WANTED ME TO BE: FRIEND, CONFIDENT AND DEFINITELY NOT A LOVER. TIME TO ACCEPT ME THE WAY I AM, TO CHANGE WHAT’S WRONG IN ME AND AMPLIFY THE GOOD, TIME TO STOP BEING SUCH AN IDIOT WHEN YOU ASK ME TO DO ANYTHING AND TIME TO PLEASE YOU IN ANYWAY I CAN, TIME TO STOP LAUGHING AT THE THOUGHT OF US BEING TOGETHER WHILE YOU LOVE ME. I NEED TIME AND JUST TIME TO GET THROUGH ALL THE SHIT THAT I PILED UP IN MY LIFE SO FAR BECAUSE OF YOU. AND I DON’T MEAN TO MAKE YOU FEEL GUILTY... BUT DID YOU KNOW YOU’RE ONE OF THE THREE PEOPLE THAT HAD MADE ME UNABLE TO SUSTAIN HEALTHY RELATIONSHIPS? THANK YOU FOR THAT NICE LITTLE GIFT. AND THIS TIME IS TO FORGIVE YOU AND TO FORGET YOU, TO LET YOU GO AND TO TREASURE YOU, TO DO NOT PRONOUNCE YOUR NAME, TO KEEP BLIND TO YOUR PLEAS, TO KEEP DEAF TO YOUR SIREN’S SONG, TO LET GO YOUR HAND FOR HIM TO HOLD... TO STOP BEING YOUR SUPPORT, BECAUSE, YOU KNOW?, I GET TIRED SOMETIMES, EXACTLY WHEN I’M NOT GETTING BACK ANY OF WHAT I’M GIVING IN. I KNOW, I KNOW, I DON’T GIVE TO RECEIVE ANYTHING, BUT I WAS KINDA HOPING THAT SOMEDAY YOU WOULD LOOK DOWN ON ME AND AT LEAST KISS MY CHEEK. WELL, GUESS WHAT?, I’M UP ABOVE, I’M FLYING IN CIRCLES, I’M SOARING WHEREVER I WANTED TO SOAR WITH YOU, I’M ENJOYING THE AIR ON MY FACE AND HAIR, WHICH, BY THE WAY, IS GROWING, JUST THE WAY YOU NEVER LIKED IT. AND I’M THINNER (“I HEAR YOU’RE LOSING WEIGHT... YOU EVER WONDER WHO YOU’RE LOSING IT FOR?...” DAMN YOU, ALANIS MORISSETTE), AND I’M GETTING GIRLS TO FINALLY LIKE ME AND I’M GETTING YOU OUT OF MY MIND. I GUESS THIS IS MY CAST AWAY ENDING. SO, GO ON, CARRY ON WITH YOUR LIFE AND PLANS. I’LL BE AROUND, PERHAPS NOT CLOSE AROUND BUT JUST AROUND. TAKE CARE OF YOURSELF... AND TRY NOT TO FORGET ABOUT ME, JUST AS I WON’T FORGET ABOUT YOU. NEVER. EVER. AND, PLEASE, MAHARBA… COME INTO THESE GROUNDS. THEY MIGHT LOOK ROCKY BUT I’VE TRIED TO PAVE THEM JUST FOR YOU. DON’T LOOK AT THESE DUMB WORDS AND BELIEVE I’M TRYING TO BE WITH YOU TO LET HER GO. I WANT TO BE WITH YOU BECAUSE OF ALL THE DIFFERENCES IN OUR LIFES MAKE US SO EQUAL. YOU’RE SUPER SMART, I’M SUPER DUMB, YOU’RE MEGA CUTE, I’M EXTRA SIMPLE, YOU’RE AN EXCELENT CONVERSATION, ALL I CAN THINK OF IS “DE DO DO DO, DE DA DA DA, IS ALL I WANT TO SAY TO YOU”. PLEASE, PLEASE, COME WITH WITH ME, TAKE MY HAND LET’S FLY AWAY.

Saturday, December 25, 2004

Pre-Crisis

La tomé de la mano y ella ni se inmutó. Le di un beso en la mejilla y no hizo ni el menor movimiento. No me miraba siquiera. Yo sabía que era el fin pero no lo comprendí en verdad hasta que me dijo con la voz mas seca y siniestra y llena de odio que jamás he escuchado: “suéltame”. “¿Por qué?”, pregunté. “Suéltame” volvió a decir, esta vez con un rastro de lágrimas asomando a su mirada. “Suéltame” volvió a decir por tercera ocasión y lo hice. Sólo me dio una carta y me dijo, “por favor, vete, me duele mucho estar así… contigo”. La dejé. Camino a tomar el autobús, llamé a su mamá. “Adiós, señora, y gracias por todo”. “¿Pero que pasó, güero?”, me preguntó la señora. “No lo sé… pero creo que hemos terminado, su hija y yo, hemos terminado”. “Ay, güero… ¿y que vas a hacer ahora?” “Pues… para empezar, irme a mi casa, supongo… no tengo más que hacer aquí”. “Cuídate mucho, hijo… cuídate”. “No se preocupe, voy a estar bien”. “Yo sé que no, pero de todos échale ganas… y ojalá nos veamos pronto” me dijo la señora. “No lo creo, señora… pero de nuevo gracias… y despídame de don Isidro… dígale que siento mucho no despedirme personalmente pero las circunstancias me lo impiden” “No te apures, güero, yo le digo”. Y así, me subí al camión. Regresé. No me dormí ni un segundo, pensando en que la había cagado, en dónde había estado mi error y, cuándo leí la carta que me dio, lo entendí todo: mi error fue confiar en ella, en creer que de veras podía estar lejos de mí. Había encontrado a otro, tenía a alguien más. Y como la vida es muy justa y Dios es muy severo, pagó caro todo lo que me hizo. Él, un profesor de la UNAM que estaba dando un curso en la Universidad dónde ella trabajaba, sólo la quiso para no pasar fríos en las noches. Y ahora está adornada con un hijo que al final no fue ni mío pero al que hubiera querido como tal si las circunstancias hubiesen sido otras. Pero ella no quiso que fueran otras. Y hoy, estoy aquí sentado. A punto de cumplir los treinta, a punto de sucumbir a la Crisis que me vaticinó mi primo Hugo y a punto de llorar por que creo que me saldría más fácil que reír en estos momentos. No te pido paz ni amor eterno… no te pido millones ni el trabajo perfecto. Sólo te pido que este remolino deje de girar y esta vida mía por fin caiga en su sitio, que me des una señal para comprender y aceptar si mi destino es en verdad estar solo. Si este Homer Simpson no va a encontrar a su Marge, si este Han Solo se quedará sin su Leia… si este Roberto Guijarro jamás encontrará a nadie que quiera recibir todo el amor que el quiere dar. Anyway, Feliz Navidad. Sólo me dio nostalgia. Y ganas de llorar. Y de que me abrazaran. Y de que me dieran un beso. Y de que todas esas parejas felices que me encontré en mis vacaciones me hubieran regalado un pedacito de eso que tienen especial y alguien pudiera ver más allá de mis tarugadas, de mis poemas sin dueña y de mis cuentos sin autor. Maharba, es verdad. Te Quiero. Y Mucho. Más de lo que Quisieras y Menos de Lo Que Tengo Por Entregar. I Got All My Life To Live And I Got All My Love To Give. I Will Survive, As Long I Know How To Love I’ll Stay Alive.

Friday, December 24, 2004

I'm sorry, So Sorry

Creo que, para variar, la he regado. Espero no haberte ofendido, Maharba. Espero no haber asustado lo único bueno que conozco. Pero es cierto. Te Quiero. Y no me importa que miles o cientos de miles de personas lo sepan, que la gente que me conoce sepa que tengo de nuevo una ilusión, una llamita de esperanza, una lucecita al final del túnel. Te Quiero y eres muy importante para mí. Es que, como siempre, me di cuenta muy tarde de lo mucho que me cuesta dejar ir, decir adiós, despedirme, abandonar. Y tal vez ese sentimiento, esa esperanza que nació muerta, era lo que me impedía acercarme más a ti, dejarme ver como soy, aceptar ante ti que no soy perfecto, que tengo millones de defectos, pequeños y enormes, pero que sí existe algo bueno en mí, es lo que siento por ti. Y eso me hace querer cambiar, querer ser mejor. Tú tal vez no lo recuerdes ni lo sepas pero una de las causas que me ayudó a llegar a mi estado actual, fue una charla contigo. Me di cuenta que, a pesar de todo, el exterior influye. Y por eso estreno fachada. O más bien, recupero la que tenía. Te Espero, Maharba… y de nuevo: sólo te pido una oportunidad. No hagas nada que te haga sentir obligada… pero tampoco cierres puertas sin saber que hay detrás. Se me hace enorme el calendario cuando marco los días que faltan para que estés aquí. Y como te dije: cuándo te abrace, nunca más te voy a soltar.

Saturday, November 27, 2004

Mil perdones

Quise hacer todo lo posible para ir y estar contigo, para verte, para escucharte. Pero no pude. Mil razones se me interponen. Pero la verdad es que la principal, la casi única es que no podría soportar la idea de decirte adiós. Me rompiste el corazón dos veces y no pude soportar la tercera tan estoicamente como hubiera querido. No pude poner la misma cara de que everything it’s fine, de que no pasa nada, de que mis lágrimas son de pura felicidad por verte dar un paso tan importante. Te amo. Siempre te amaré y trataré de no estar demasiado lejos para ti. Por eso acepté irme al maldito curso a Morelia, por eso dije “sí” cuándo me dijeron la fecha. Colgué de nuevo mi traje a que se arrugara más. Perdóname. Una y mil veces perdóname. Además, yo sé que en tu vida tal vez soy importante pero no indispensable, que soy tu mejor amigo… pero nunca tu amante. Morenita de mi alma, nunca sabrás las tonterías que pasaron por mi mente por tu causa, nunca sabrás el esfuerzo que tuve que hacer cada que nos despedíamos para no llenarte de besos, de abrazos y hasta de caricias comprometedoras… nunca sabrás lo mucho que te adoro y lo mucho que me dolió que me dijeras “sólo amigos”. Y nunca sabrás lo que nos dolió –a mi y a mi corazón- enterrar todo lo que sentimos por ti, callarlo, no poder decírselo a nadie que te conociera… hasta que creí que era el momento correcto para que lo supieras… que no fue ni correcto siquiera.

Kathya, tienes razón, las cosas se tienen que intentar de otra manera. Somos siete mil millones de personas en la Tierra y ella no era la correcta para mí. Ella no me quiere –al menos como yo quisiera…- ¿Qué pasa conmigo, que muchas no pueden ver en mí al hombre y sólo ven al amigo? Quiero decir, es genial que me consideren una parte así de sus vidas. Y hoy, mi querida Citlalic (sí, Maharba, tenías razón… ¿Por qué seré tan transparente?), te digo adiós de la única manera en que sé: escondiendo todo lo que pasa en mí, hasta mis sentimientos.

Caminamos juntos ¿cuántas veces?
¿Cien, mil, dos mil veces?
Y nunca pudiste ver más allá de mi envoltorio,
Esa capa idiota que me ponía para que nadie me jodiera
Pero que para ti siempre estuvo abierta.

Descubriéndote me descubrí,
Intentando abrirte, terminé abierto yo
Mirando tus ojos me hundí en tu abismo
Y hoy, me quedé colgado, abandonado en el borde
No es tu culpa, como siempre, es sólo mía.

Anda, sigue adelante, no me pidas que te siga
Que bien sabes que siempre trataré de ir
Aunque sea dos pasos detrás
Para intentar detenerte si te caes,
Para tratar de impedir que te jodan
Para ver si en la oscuridad te confundes y
Me ves como a un hombre

Como al hombre que te amó,
Como a quién más te adoro
Como al que nunca te verá despertar
Ni mucho menos dormir
Como al que extraña tus palabras
Como al que le gustaba escucharte
Para luego mal hablarte

Cuídate, cuídalo, cuídense
Llévate mis bendiciones
Mi cariño y mis recuerdos
Y recuerda que tu casa siempre estará
Exactamente en medio de mi pecho
Justo al lado de mi corazón.

Y de nuevo, te pido mil perdones, por no estar contigo, por no ayudarte a empujar tu barca en esta nueva aventura. Pero… pensándolo bien… no me necesitas, lo tienes a él que también te ama, que ha decidido dedicar su vida a darte todo, a ponerse a tus pies y a hacerte feliz (por su propio bien, así lo espero).

Citlalic: Te Quiero Mucho,
Con todo el cariño y todo el dolor de mi corazón,
Roberto.

Friday, November 26, 2004

Primera Fila

¿Cuántas veces has entrado al calabozo para tratar de hacer las paces con los días que estuviste en el calabozo? ¿Cuántas veces te has perdonado a ti mismo por joderte a ti mismo? ¿Cuántas veces no has deseado poder olvidar todo lo malo y recordar sólo lo bueno?

Esos son los esqueletos en el clóset, las mentiras que te has dicho a ti mismo (“mañana cambio, mañana seré mejor”), las mentiras que les dices a los demás (“no, estoy bien, de verdad, lloro por que me aprietan los zapatos”) y la faceta que pones al exterior, donde, a pesar de estar medio destrozado por dentro, sigues caminando como si nada (ya sabes, “walk like a man, talk like a man, my son”). Y sólo en la oscuridad, en la soledad de tu habitación, por las noches cuándo absolutamente nadie te mira, destapas la cloaca y a veces te felicitas por guardar tan bien todo eso y a veces te maldices por almacenar todo lo mismo. A veces esos secretos te estallan en la cara cuándo menos lo esperas, dejandote noqueado. Yo solía decir, en mis relaciones previas, que no deberías dejar secretos enterrados precisamente por eso, por lo del estallido en la cara. Pero muy poco tiempo pasó para que aprendiera que es igual de riesgoso decir toda la verdad sin cubrir nada. “No preguntes lo que no quieres escuchar”, tal cuál le dicen Silent Bob y Jay a Ben Affleck en Chasing Amy, una de mis películas favoritas.

Por eso, aquí, ahora, te lo digo. Me arrepiento de no haberte dicho “te quiero” lo suficiente como para que vieras que no era el calor del tequila ni la calentura de verte muuuuy seguido (más de lo que hubiera querido) en tangas y brassieres, me arrepiento de no haberte podido abrir los ojos para que vieras más allá de mi costra, de mi cascarón, de mi coraza. Me arrepiento de no haber sujetado tu brazo e impedido que dijeras “sí, quiero ser tu novia” las dos veces que lo hiciste en mi cara, me arrepiento de no haberte insistido para que te dieras cuenta de cuando te ponían los cuernos y tú no me creías por que creías que sólo te lo decía para que te quedaras conmigo. Me arrepiento de haber sido sólo tu amigo y de haberte perdido para siempre, me arrepiento de aquel beso que se quedó flotando en el aire la última vez que estuvimos solos. Me arrepiento de haberme puesto nervioso cada vez que te metías a bañar y yo me quedaba esperándote y tú, desvergonzada, salías en toalla y me hacías voltearme unos milímetros para vestirte sin que te viera pero me dejabas ver de más “por que al fin que eres tú” (¿te acuerdas?, hasta este día odio esa frase). Me arrepiento de no tomar tu mano más seguido, de no hacerte sentir lo especial que eres para mí, de no demostrarte lo mucho que vales en mi mercado, de no hacerte sentir única, como ninguna en mi vida… me arrepiento de no haber sido tuyo y no haberte hecho mía.

Como lo expliqué antes, Te Amo. Pero soy realista; no podemos estar juntos y nuestros destinos son distintos. Así que no te extrañe si mañana vuelves y yo estoy con alguien más. Tengo demasiado para dar y encontraré a alguien que le guste lo que ve y lo aprecie y lo disfrute. El mundo tiene que seguir girando y ya me cansé de creer que se detiene cuándo queremos. Por eso te perdí y por eso me perdí. Adiós, morena mía, y que seas siempre muy feliz.

PD: Por supuesto que a pesar de todo, cuentas conmigo, que no te puedo sacar de mi vida como quién saca una mano por la ventana y que siempre serás la paloma que se me peló. Te Quiero Mucho y Suerte en Esta Aventura en la que no te puedo acompañar más que de lejitos.

Thursday, November 25, 2004

Y ahora que sigue? Para mí, que sigue?

Y cuando cada paso que das no hace si no llevarte al mismo lugar, una y otra y otra y otra vez, ¿qué?, y cuándo cada beso no significa ya nada, ¿qué? Cuándo hasta lo más dulce te sabe amargo, es hora de dar ese paso que tanto temes, es hora de hacer lo que hace mucho que no te atreves por mil y un razones. Es brincar y no preocuparte de donde vas a caer o de la altura, si no de cómo levantarte. Por eso es bueno brincar con los ojos cerrados y gritando a todo pulmón. Y eso es lo que precisamente ahora quisiera hacer: dejar de sentir esta presión en mi pecho, este hueco por dentro, este nudo en mi cabeza y estas ganas de llorar a moco tendido, saltar y no preocuparme de nada, caer y olvidarme de todo, levantarme en otro lugar, con mi misma piel pero diferentes caras. Quisiera poder dormir hasta tarde, quisiera poder platicar más con mi padre, quisiera hablar más con mi hermana, quisiera saber más de mi madre. Quisiera tener un sábado para ellos, sin nadie en medio, sin ningún mañana. Quisiera poder estar cerca de ti, Kathya, más cerca de ti, Maharba y muy lejos de ti, Citlalic. Quisiera tener 6 años y no saber que es el dinero ni las preocupaciones por no tenerlo, quisiera tener 8 años y que lo más emocionante de mi día fuera poder ver las caricaturas de la tarde, que mi mejor momento fuera ver a aquella niña que tanto me gustaba, que mi mayor alegría fuera cerrar el maldito cuaderno de las tareas. Quisiera ser alguien más y mirarme por fuera para ver que está mal en mí. Quisiera haber dicho más cosas y hecho menos, quisiera haber hablado más poco y escuchado mucho más, quisiera haber dado más besos y hacer más el amor y discutir menos por celos, comer más de mis comidas favoritas, beber más agua de tamarindo y de jamaica, tener todos mis muñecos de la Guerra de las Galaxias intactos, mis revistas de historietas guardadas donde sólo yo sabía. Quisiera ver más tus ojos y menos tu escote, quisiera tener tus labios pegados a los míos y que sientas que no quieres que se acabe ese momento. Quisiera tener 16 años y volver a compartir mis tortas de queso de puerco con Ed, comiendo en los jardines del CBTis, quedarnos dormidos enfrente de la dirección y que nos cachara el prefecto, quisiera ir de campamento de nuevo y volver a hacer el “siempre listos” donde se nos “cayó” Nacho y tú, maldito Ed, me hiciste reír y echaste a perder el drama, donde tú, Transis, despertaste a todos y el jefe de tropa me culpó a mí (y desde entonces me odia), quisiera volver a comer la comida de doña Marina, que siempre tenía un lugar en la mesa por si llegaban los amigotes de sus hijos, quisiera que sus novias, muchachos, me volvieran a llamar “mala influencia”. Quisiera que volviéramos a ser mejores amigos, Paco, que volvieras a confiar en mí (después de todo, ese hueco que existe entre nosotros, fue tu culpa, amigo y tú me sacaste a empellones de tu vida), quisiera que fuéramos a los videojuegos, Chava, que volviéramos a comprar cien pesos de fichas y perdiéramos horas y horas, como idiotas frente a los aparatos aquellos. Quisiera volver a hacer “Estudiantes 1050” y cabulear al micrófono, quisiera tener de nuevo el poder de la cabina de transmisión, poder sentir que te llamen cientos de gentes que te quieren decir algo. Quisiera volver a entrar a la Facultad (pero, te lo juro, ya no me enamoraría de ti, Amazona de la Tinta, y mucho menos de ti, Citlalic) y quisiera volver a tener el mundo entre mis manos y jugar con él a destrozarlo. Quisiera volver a ver la Caída del Muro de Berlín, quisiera volver a esa calle dónde Jacobo anunciaba “es oficial, hace unas horas comenzó la Tormenta del Desierto” y meses después anunciando de nuevo “la victoria es de los aliados, Saddam ha sido derrotado”. Quisiera volver a caminar por los pasillos de mis viejas secundarias, aquella donde fui víctima y aquella donde fui un héroe. Quisiera poder verme de nuevo en el espejo y descubrirme, medio guapo y medio tonto, quisiera volver a tener aquella melena que tanto me gustaba y que tanto les gustaba. Quisiera ver las estrellas sin preocuparme por que tengo que dormir para levantarme temprano mañana, quisiera ver a mi padre y no sentir preocupación por lo que a él le preocupa, quisiera poder jugar más con mis gatas, quisiera ver más tele, quisiera oír más música, quisiera leer; más libros, más comics... más mails de mis amigos. Quisiera estar con ellos, quisiera que mañana nunca llegara y sólo vivir hoy, quisiera ser como siempre he querido ser y no he podido, quisiera volver a verte, Tony, quisiera que me perdonaras, Pilar, quisiera que nunca te hubieras ido, Edith, quisiera no haberte fallado, Bárbara, quisiera haber sido "él" para tí, Citi, quisiera que me miraras diferente, Maharba y que estuvieras conmigo, quisiera que no pelearamos, hermana, quisiera que nunca te hubiera conocido, maldita Amazona de la Tinta, quisiera verte en vivo de nuevo, Sting.

Quisiera soñar con las cosas que me gustan.

Quisiera volver a ser yo.

Saturday, November 20, 2004

Los Beneficios de Bajar de Peso

Los que no me conocen físicamente no sabrán que hablo pero al fin dejé de ser “la gorda”. Así es. Entre mis amigos existe la costumbre de ponernos apodos (como por ejemplo, Paco es “la flaca”, David “el Davico”, Chava “Miss Namibia”, Transis… bueno, en realidad es Amado pero le llamamos Transis por “transistor”, Transis es “el chillón” y así. Obvias las razones de mi apodo, los demás, en formato femenino surgieron por esa creencia que mucha gente ha desarrollado de que, por ser treintones y solteros, somos gays. Jotos, maricas, pues. Pero para nada. Así, entre los viajes que hemos realizado, siempre nos sucede: “uhh, me tocó dormir con la flaca, no esta negra, patea mucho y ronca como camión”. Pues sí, yo era “la gorda”. Pero más bien, “LA GORDA”. Mido 1.73 aprox. Y llegué a pesar cerca de los 100 kilos. Entre otras causas estaban el trabajar sentado todo el tiempo, el tener una dieta ultra-desequilibrada (así es, niños, los tacos de barbacoa no son parte esencial de un buen desayuno ni mucho menos las gordas de frijol o las pellizcadas de huevo y chicharrón, acompañados con 70 litros de coca-colas). Pero ahora, parece que el actual trabajo, mi enfermedad renal y las decepciones de estar solo, lograron lo que años de dietas no. Hacerme bajar 12 kilos de un jalón. Sí, lo sé, aún me falta 15 más, pero lo importante es que casi llevo la mitad de mi sobrepeso perdido. Y esto ha desatado una serie de afortunados eventos que tenía años que no veía en mí persona y sus alrededores. Como por ejemplo, poder entrar en un pantalón talla 34 sin pujar ni retorcerme ni andar sudando ni con la respiración entrecortada o traer un playera que no se adhiera al cuerpo de tal manera que parezca yo costal de papas. Soy feliz bajando de peso!!! Y la verdad, me veo mas guapo...

Who We Are, Who Are We?

¿Cómo puede cambiar tanto la vida de alguien en tan poco tiempo?, ¿Cómo podemos permitir que nuestra manera de ser varíe tan drásticamente de un minuto al otro?, ¿Cómo podemos perder lo que tanto nos gusta por eso, que llamamos vida?

De verdad que el reencuentro con mi amigo Nacho me dejó pensando profundamente en esto, pues nosotros permitimos que el tiempo nos llevara por caminos muy diferentes, que hiciera de nuestras respectivas vidas un cuento totalmente distinto al que teníamos planeado y, al menos yo, tengo la conciencia en paz con ese respecto pues por más que intenté que nos juntáramos todos de nuevo, nada más no pude. Esto me recuerda la frase de Stephen King al terminar “Stand By Me”: “Nunca volví a tener amigos como los que tuve a los doce años… ¿habrá alguien que los tenga?”.

My New Deep

Dicen que siempre hay que tener un plan de rescate o de emergencia en caso de que las cosas no salgan como lo deseas, que nunca debes esperar a que las situaciones surjan por sí solas, que tú debes provocarlas. Pues bien, permítanme decirles. Estoy trabajando en ello. He bajado casi doce kilos en poco más de seis meses (¿mi secreto?, enfermarme del riñón y renunciar la fabulosa Coca-Cola… ¡Necesito una con urgencia!), he cambiado de look (que incluye, por supuesto, mi secreto sansoniano, dejarme crecer el cabello) y por supuesto, la actitud tiene que ver demasiado con esto. Atrás quedaron los días en que me preocupaba por x y por y. Ya no más sufrir por la que se va a casar y por la que no vuelve, ahora voy a volver a mis andanzas demoníacas. ¡Al demonio con el que dirán, que murmuren que soy un mujeriego, que digan que nada más utilizo a las mujeres para mis cochinadas! Sí ellas no se quieren portar bien conmigo, ya no me voy a portar bien con ellas. Y esto trae a mis memorias el recuerdo de Allali. ¿Qué quién es Allali? Mi coprotagonista en la original “Historia Sin Fin”, que si tuvo final, bastante gacho por cierto.

Hace 11 años, cuándo yo era un tierno mozuelo de 18 años, mi señor padre comenzó un negocio avícola termal en un pueblito cercano a la ciudad donde vivimos (o sea que vendíamos pollos rostizados pero decirlo así como que se oye muy gacho). Ella, Allali, tenía catorce años (no soy pederasta pero he sucumbido muy fácilmente ante las lolitas, hijas de su…). Comenzamos a ser novios. Hasta hoy ignoro si yo fui su primer novio, su primer beso o que demonios. Pero el caso es que terminamos juntos y lo peor, YO FUI su changolán en sus quince años. No quiero decir que eso fuera malo, pero era de esas situaciones donde nomas no ubicas a Bob Guijarro por que para bailar soy una mezcla entre piedra de río y oso reumático. Además, era yo un padawan tiernecito y ella, con esos ojazos de venada, logró convencerme (esto ni ella lo sabe pero si algún día me hubiera pedido hacer alguna estupidez, como leer a Carlos Cuauhtémoc Sánchez, lo hubiera hecho sin pensarlo). Después de esta, la mejor época entre nosotros, sólo vino caos y destrucción. Hubo épocas en que los dos hacíamos todo lo posible por humillarnos mutuamente, otras en que hubiéramos sido capaces de todo por complacernos de igual manera y otras más en la que indiferencia era decir poco. De esas cosas que sólo el Creador sabe por que hace, estábamos juntos un promedio de 6 meses y nos separábamos como por año y medio, y esto llego a sumar un total de más de once años juntos. La última vez que estuvimos juntos, yo pasaba por una época medio destructiva (acababa yo de escapar de las garras de la Amazona de la Tinta, una historia que tal vez les agrade leer después), no quería saber nada de relaciones en serio, sólo quería acostones fáciles, sin complicaciones… y Allali me puso el alto. Debo decir que en diez u once años juntos NUNCA tuvimos relaciones, NUNCA hicimos el amor, NUNCA nos acostamos pues, lo que me deja entrever que en realidad lo nuestro estaba a un nivel más… karmático digamos. Y mira que Allali tiene una figura envidiable, el cabello y los ojos más bellos que he visto en alguien, de esos que como alberca, te invitaban a clavarte en ellos para sumergirte y tratar descubrir el misterio de sus ideas. En fin, que les decía, la última vez juntos, ella me puso un hasta aquí y me dijo que o me3 enderezaba o la goma conmigo y mis ideas de “recuperarme” a la mala. En esa ocasión, una de las noches más bonitas pero más extrañas de mi vida ocurrió. Yo estaba terriblemente enfermo de la garganta (ya saben, tos, cof, cof y todo eso) y fui por ella a su trabajo. Caminamos una gran distancia (siempre lo he dicho: si alguien hace una película sobre mi vida, se dará cuenta de que los momentos más terribles y los mejores siempre se dan mientras camino… ja!) y platicamos muy rico. Como pocas veces, mis estupideces la hicieron reír, me miraba con esos ojos que me invitaban a hacer de todo. Y cuándo me invitó a pasar a su departamento, supe que esa noche no se me iba a olvidar jamás.

Entramos y era una noche fría (enero, me parece). Ella compartía el departamento con una de sus compañeras de colegio. Platicamos más todavía, me preparó un poco de leche caliente, me invitó a recostarme con ella en su cama… y me dormí. Me desperté como a las dos de la mañana, tosiendo y la vi, mirándome. “¿que pasó?”, le pregunté, entre sueños. “Nada, pollito” (sí, así me decía ¿y que?), me dijo,”me tenías preocupada”. Me besó y yo me quise apartar por que no quería contagiarle mi resfriado. “No me importa…” y así estuvimos, besándonos. El momento clave de esta noche llega cuándo ella se quitó la blusa. Fue cuándo pensé que en verdad, por primera vez, iba a tener relaciones con esta niña preciosa. Me desnudó y ella terminó de quitarse la ropa. Seguimos en el besuqueo y nos tocamos y nos acariciamos… de verdad muy bonito. Con la excepción de que NO tuvimos relaciones. Ni esa noche ni nunca. ¿Por qué?, lo ignoro. Simplemente no pasó. Si les puedo decir que de verdad fue maravilloso pasar la noche junto a ella, sentir su calor, tocarla, experimentar recorrerla toda con mis manos. Después de esa noche tan genial, todo fue cuesta abajo. Siempre estábamos discutiendo (a ella no le gustaba mi personalidad “homeresca”), constantemente nos agredíamos (nunca he golpeado a una mujer… y no es por que no se lo merezcan, simplemente no lo acostumbro) hasta que al final, nos dimos cuenta que era mejor separarnos y seguir cada quién por su lado. No quedamos como amigos por que NO podemos ser amigos. Simplemente ella se fue por su lado y yo por el mío. Y hoy, ella ha comenzado su vida de nuevo, sin mí. Y es feliz y eso me da gusto. Hace como dos meses, estaba yo en el banco, para hacer unos depósitos y la vi entrar con un chico y su madre. Y se veía muy bien. Y a pesar de que nos sentamos JUNTOS, uno al lado del otro en la sala de espera, ninguno de los dos nos hablamos. Pero me hizo sentir bien verla contenta, con alguien que la hace reír y feliz. Su mamá, por supuesto, me saludó. Y eso hizo un poco incómoda la situación, supongo. Pero no para mí. Uno de mis secretos es que siempre que veo a alguien de los coprotagonistas de mi vida contentos, me hace feliz, aunque por dentro me esté llevando la fregada. Así que, Allali, brindo por ti, por lo nuestro y por lo que nunca tuvimos ni hicimos. Que seas feliz SIEMPRE.

Friday, November 19, 2004

La Historia del Locutor Enjaulado y La Amazona de La Tinta, segunda parte.

Cuándo decidió irse a Cuernavaca fue la semana más larga y difícil de nuestra relación. Yo me encontraba molesto por que no podía comprender su decisión repentina, surgió de todo en mí: celos, dudas, confusión, desesperación. Iba a perderla y ella era, en ese momento, la mujer de mi vida. Creí que ya había llegado la que me tendría su lado por siempre, con quién quería yo compartir el resto de mis días. Cada mes iba yo a visitarle a Cuernavaca y ya llevaba una relación bastante buena con sus papás, que me abrieron las puertas de su casa de muy buena gana y fueron excelentes personas conmigo (gracias, don Isidro, gracias, doña Malu y gracias mi cuate Iván). Bueno, tan dentro de su familia llegué a estar que su abuelo, machista y revolucionario reacio, me aceptó y hasta “hijo” me llamaba. El día que lo conocí, estaba recostado. Me llevaron para la audiencia con el patriarca de la familia y sólo me miró y preguntó:” ¿Y éste, quién es?”. Doña Malu le hizo toda la explicación. Sobra decirlo, el resto de la familia me aceptó también. Todas las tías de la Amazona me sacaban a bailar en las fiestas, me servían tragos y tragos de tequila, nos decían: “sálganse a dar la vuelta, nosotros entretenemos a los suegros”. En fin, los amigos de su familia ya me tomaban en cuenta como miembro de la misma. “¿Va a venir el güero a la fiesta?, digo para guardarle un lugar… ¿y si le gustara lo que vamos a servir?, le preparamos lo que él quiera”. De tal forma me colé en la familia, que cuándo falleció su abuelo, me heredó una escopeta preciosa. Por supuesto que no la acepté y se la entregué a la mamá de la Amazona. Así, ya éramos una pareja sólida, éramos “La Pareja”. Mis amigos, como es común, nos veían de buena manera (que curiosas son las relaciones masculinas; siempre aceptamos de buena o mala gana a las novias de los demás, aunque sepamos que nos están robando a nuestro amigo, las aceptamos. Es casi como decir: “si mi amigo te acepta, estás bien conmigo”) y estábamos incluidos en las rutinas de los fines de semana: ir a cenar, al cine, etc. Durante su primer año lejos de mí, experimentamos la primera gran crisis de nuestra relación. Por alguna razón, no hacíamos más que pelear y discutir y agredirnos y todo. Ella se había vuelto una “intelectualoide” que disfrutaba destrozar cuanta cosa yo decía que me gustaba. Llegó a despreciar Star Wars y Lord of The Rings. Se llegó a burlar de mis comics, de mis eternos tenis y de mis eternas camisetas. Una de las veces en que seriamente pensé que no estábamos bien fue en una de sus presentaciones literarias. Me llevó a donde uno de sus compañeros de la Gacetilla para el Mentalmente Superior, presentaba un libro de pseudo-poesía. Desde el momento de entrar yo estaba prejuiciado que me iba aburrir como nunca. Y no, no me aburrí como nunca. Me aburrí como JAMÁS creí que sería posible que un ser humano se aburriera sin suicidarse. Adopté mi modo “Homer Simpson” donde mis ojos veían y mi cabeza asentía pero mi cerebro pensaba “tú quédate si quieres, yo me voy”. Todas estas situaciones provocaron una gran brecha entre nosotros. Al grado de que llegamos a considerar un “break”. Por eso, un fin de semana, tomamos la decisión de agotar las soluciones y, si nada resultaba, yo volvía por donde había aparecido y hasta no verte, Jesús Mío. Llegué a Cuernavaca un fin de semana, lo que se suponía sería El Fin De Semana pues yo iba dispuesto a dejar todo por la paz antes de que nos siguiéramos dando hasta con la cubeta. Fuimos a una comida con sus papás y esa tarde recuerdo que fuimos al cine. Todo el trayecto, nadie habló, parecía que todos sabían que la Amazona y yo estábamos en las últimas, pues también los demás pasajeros del pesero iban callados. Supongo que en esto influía el hecho de que a pesar de que íbamos abrazados, nos mentábamos la madre. Llegamos al cine y algo pareció cambiar. Estaba en cartelera una película llamada “What Dreams May Come” con Robin Williams que trata sobre la muerte y nuestra poca aceptación hacia ella. Desde que entramos, la atmósfera había cambiado por completo. Yo (llámenme cursi y ridículo y lo que quieran pero yo ya aprendí a volver a llorar cuándo la ocasión lo merece y cuándo me dan ganas… mmph!) no paré de llorar durante toda la cinta. Nos tomamos de la mano y no nos soltamos. Parece mentira pero lo que nos rescató en esa ocasión fue una película y su mensaje. Por supuesto que mi actitud cambió y ella también cambió hacia mí. Fue nuestro mejor momento. En resumen, que todo estaba ya listo para el siguiente paso. En noviembre de 1999, comenzamos planificar la boda. Debo recordarles que estaba de moda el Y2K y que el mundo se iba a acabar la noche del 31 de diciembre de 1999 a las 12 en punto, así que la condición era: “si sobrevivimos, nos casamos en el primer año del nuevo milenio”. En diciembre, ella vino a visitarme para la boda de una de sus amigas, además de que asistimos a la posada que cada año organizaban mis compañeros de la facultad. Sobra decir que esa noche y al día siguiente no hicimos otra cosa que discutir y discutir y discutir. Pero aún así, en mi ilusión de arreglar las cosas, le pedí que pasáramos el último Año Viejo del milenio juntos. Aceptó. Ese año fue la primera vez que pasé una festividad lejos de mi familia, el 31 estuvimos conviviendo con la Amazona y su familia, vimos los fuegos artificiales, en fin, que experimentamos juntos una noche que de verdad está muy grabada en mi memoria por que fue la última noche que tuvimos juntos la Amazona y yo.

A la mañana siguiente, todo era distinto. El aire se sentía frío (uno de los inviernos más fríos que recuerdo) y desde la hora de desayunar, ella estaba totalmente diferente conmigo. Fue como si a ella si le hubiera afectado el Y2K y su programa hubiera tomado una configuración distinta. Fuimos a comprarle unos zapatos (unos tenis muy bonitos) y pasamos la tarde en el cine. Incluso nos dimos tiempo para escaparnos a un hotelillo. En ese momento, fue como si estuviera haciéndole el amor a un témpano. Nada de pasión, nada de fuego, nada de nada. Al paso del mes, las llamadas comenzaron a disminuir, si la llamaba por la noche, no la encontraba. “Es que se fue a una presentación de un libro” me decía su mamá. Así, pasó el mes, hasta el día 29, tres días antes de mi cumpleaños número 25. Recuerdo que estaba con mis amigos y que querían salir a ligar a la disco. Con eso de que yo sentía culpabilidad hasta por voltear a ver a las chicas en la t.v., no acepté y me retiré a mi casa por que ella me iba a llamar. A la hora convenida, suena el teléfono y contesto. Creo, hasta este día, que jamás debí levantar esa bocina. Después de una sarta de estupideces, sobre esto y sobre aquello, pretextando mil cosas para buscar hacerme enojar, me salió con la noticia de que teníamos que terminar. Le pregunté por que, otro error. Ella comenzó a recitar una letanía sobre si yo no era detallista con su mamá y con su familia, que ellos tanto que me apreciaban, etc., etc. Al final de la llamada, me amenazó con que en cuánto colgara, me quedaba sin novia. En ese instante, yo ya estaba más molesto que preocupado y sin más ni más, le azoté la bocina. De inmediato, llamé a mis amigos, que aún seguían en la oficina, me preparé y salí con ellos a partirle su maraca a la noche.

Días después, el colmo para mi desgracia, el Club de las Amazonas Feministas Liberadas del Tercer Planeta y yo entramos a un concurso de prevención del SIDA para ganarnos una beca… y lo perdimos. En mi cumple, el Club, me hizo una comida y me emborraché con tequila, como tenía años que no lo hacía. Por esos días, recibí un mail donde ella me pedía hacer las paces. Acepté ir a verla, creyendo que de verdad podríamos arreglar nuestra relación, que ella ya se había dado cuenta que yo era el indicado en su vida. Total que fui, hablamos pero lo único que pasó fue que ella me dio un discurso estúpido sobre cómo cambia la gente, sobre cómo tenemos que evolucionar y seguir adelante sin mirar atrás. Yo sólo pude contestarle “ch1ng4 tu m4dr3”. ¿Para eso viajé dos horas y media, para eso me compré una camisa y una corbata nuevas, para eso me puse en ridículo ante mí mismo? Por supuesto que nunca se lo perdoné (Actualización: es noviembre 16 y hasta la fecha creí que la odiaba, pero anoche, incidentalmente, el Duende me preguntó sobre ella… me di cuenta que ya no me molesta responder que no sé nada de ella ni me interesa… y me dio gusto que así fuera, lo cuál quiere decir que ya la he perdonado). La Amazona de la Tinta tuvo mucha influencia en mi vida, no lo puedo negar. Pero así como pudo beneficiarme, me pasó a torcer horriblemente. Creo que sólo me queda agradecerle el haberme iniciado en estos menesteres del escribir. Espero que ustedes puedan hacer lo mismo.

Así, hoy sólo me queda una reflexión sobre el estar solo. ¿Es mi vida mejor o peor por las decisiones correctas o erróneas que tomé durante los pasados diez años? ¿Soy más feliz como estoy o cualquiera de las Amazonas de mi vida pudo haber sido ELLA? ¿Es normal eso que siento cuándo veo a mis amigos con sus bebés o a mis ex con sus hijos? ¿Dónde estás tú, aquella persona que, se supone, estará conmigo por el resto de mi vida, apoyándome, en las buenas y en las malas, en salud y enfermedad, en estupidez y babosada? Será como dice la canción: “i could have met you in a sandbox, i could have passed you on a sidewalk... Could i have missed my chance and watched you walk away?” (Traducción, para quién dice que sólo yo me entiendo: “Pude conocerte en una caja de arena, pude haberte rebasado en la acera… ¿pude haber perdido mi chance y verte caminar lejos de mi?”).
PD: Si, la Amazona de la Tinta es la primer mujer que amé hasta la muerte pero no la única. Sí, la Amazona de la Tinta fue mi gran amor pero no el más grande. Y sí, la Amazona de la Tinta fue la mujer de mi vida pero no por siempre. Insisto: ¿habrá quién tenga todo lo que ha soñado de su vida a los 30?